05 agosto 2007

Hitchcock y el psicoanálisis

La definición de lo que es o no es cine científico cambia con el tiempo más de lo que podría parecer. Las películas que en su día se consideran didácticas o de interés por divulgar aspectos relacionados con la ciencia suelen envejecer mal o en el mejor de los casos verse como obras de ficción normales y corrientes. Esto es lo que ha ocurrido en buena medida con las películas que abordaban el psicoanálisis, la teoría propuesta por Sigmund Freud que en su día constituyó una auténtica revolución en la psiquiatría.

Las ideas de Freud sobre la mente humana influyeron a muchos artistas; Luis Buñuel y Salvador Dalí dejaron que las ideas de su subconsciente afloraran por medio del sistema de escritura automática (escribir lo que a uno se le pasa por la cabeza sin ningún tipo de criba ni reflexión) en Un perro andaluz (1929), tal vez la obra más famosa de la historia del cine experimental. Pero tal vez el genio del cine que más trabajó para combinar la didáctica y ortodoxia psicoanalíticas en la construcción de relatos de género fue Alfred Hitchcock.

La trama de Recuerda (1945) se sustenta en las teorías de Freud, que se llegan a plasmar visualmente en una famosa secuencia diseñada por Dalí. Gregory Peck, el protagonista de la historia, sufre una fobia típicamente psicoanalítica asociada a recuerdos reprimidos: la visión de líneas rectas sobre un fondo blanco le produce gran desasosiego y hasta desvanecimientos. Una doctora interpretada por Ingrid Bergman sospecha que puede haber una relación entre esta fobia y la amnesia que sufre Peck respecto a ciertos episodios de su infancia. Según el psicoanálisis más ortodoxo, las fobias se deben a un trauma, casi siempre originado en la niñez, que el yo consciente se esfuerza en reprimir y borrar de la memoria pero que aflora desplazado y asociado con otra idea que es la que produce el miedo del enfermo (el agua, las arañas, los espacios cerrados, etc.). Según el cine, la curación para estos problemas es que el enfermo sea capaz de recordar, normalmente mediante hipnosis, el origen de su trauma. Recuerdo es igual a curación, tanto en este film como en Secreto tras la puerta (1948), otro título de la época en que el psicoanálisis hacía furor en Estados Unidos.

Aunque Freud fue uno de los primeros científicos en dar importancia a los sueños o en estudiar los procesos que lleva a cabo nuestro cerebro y que no percibimos conscientemente, las terapias mencionadas anteriormente se ven hoy en día como un tanto simplonas. En primer lugar porque identificar la causa de un problema no equivale ni mucho menos a resolverlo, puede ser un primer paso fundamental pero los problemas psicológicos por desgracia no suelen resolverse de un día para otro sólo por haber detectado su origen. En parte porque estos trastornos tampoco suelen tener una sola causa puntual; un episodio aislado de la infancia, por muy traumático que sea, difícilmente podrá tener consecuencias tan nefastas si no va asociado con otras experiencias que refuercen o desencadenen ese trauma. El cine y los medios de comunicación suelen estigmatizar y condenar sin posible remisión a la cadena perpetua de una vida de sufrimiento o propensión a la delincuencia al niño que ha perdido a su madre o que ha sufrido abusos; aunque desde luego éstas no sean circunstancias propicias para una vida adulta feliz, por suerte la atención y la ayuda adecuadas pueden reparar buena parte del daño.

En la actualidad películas como Recuerda o Marnie la ladrona (1964), otro film de Hitchcock, no se ven como un acercamiento a la ciencia por parte del cine, sino más bien como obras de ficción con una coartada psiquiátrica un tanto chirriante. Sin embargo el psicoanálisis, por tratar temas universales como los conflictos entre padres e hijos, los deseos reprimidos, etc. sigue reflejándose, aunque de forma mucho menos evidente, en muchos guiones del cine de ahora mismo.

12 comentarios:

Miski dijo...

Buena y angustiante película. Se te ha olvidado decir que los decorados extraños durante los sueños en "Recuerda" están realizados por el mismísimo Salvador Dalí.
Un saludo.

Dillinger is dead dijo...

Ya digo que hay una famosa secuencia en la película diseñada por Dalí, a la que de hecho pertenecen las fotos que hay en el post. Saludos.

El Vengador Tóxico dijo...

Tan interesante como de costumbre. El psicoanálisis ha dado para muchos páginas de guiones, y quizá nadie le dedicó tanto tiempo en sus películas como Woody Allen, quien finalmente terminó por renegar de la terapia en su vida privada, y por despotricar contra la misma en algunos de sus últimos films. Coloco esta entrada como Enlace de la Semana en VENGANZA TÓXICA. ¡Un saludete y a seguir así!

Dillinger is dead dijo...

Muchas gracias Vengador, quedas enlazado también. Un saludo.

Miski dijo...

PERDOOONNN!!! No s� si me salt� la frase, si le� mal o fue el subconsciente....mea culpa; disculpa.

Dillinger is dead dijo...

No problemo :-)

BUDOKAN dijo...

Acabo de descubrir este magnífico blog y ya que soy amante de este genio de la dirección cinematográfica me parece muy interesante el encare que le das a su obra. Saludos!

La navaja en el ojo dijo...

Digresión:

Cuando te llamabas Jalop tu foto era de Dillinger. Ahora que te llamas Dillinger, tu foto es de Carretera perdida. ¿?

Dillinger is dead dijo...

Muchas gracias a Budokan por su comentario, espero que me sigas leyendo.

Tienes toda la razón respecto a mi esquizofrenia, Navaja. De todas formas todo tiene una explicación, Dillinger is dead también es una paráfrasis de Dick Laurent is dead, la mítica frase de Carretera perdida. Luego está la razón estética, Bill Pullman es bastante más guapo que Michel Piccoli (lo cual tampoco es mucho decir :-)) y la foto es más bonita, ¿no?

danntara dijo...

A propósito del cine que puede resultar confuso en cuanto a las fronteras de lo científico y la ficción:
El cine es una de las formas mas afortunadas para experimentar con las ideas científicas o filosóficas... con gran acierto despliegan técnicas cinematográficas y literarias; pero en aras de la didáctica, ojalá y pensaran que no todo el público parte del mismo nivel de información y al final de ella hicieran anotaciones donde explicaran de donde tomaron la idea, que tanto está basada en la
idea original y cuales fueron las permisidades que se tomaron (n el caso del psicoanálisis y las creencias sobre ello)...
Creo que eso no demeritaría la obra y sí que se daría, el cine, un gran salto hacia el reconocimiento de una sociedad solidaria, donde los que saben aportan su granito de arena enseñando, desde sus posiciones, a los que saben menos...

Dillinger is dead dijo...

Tienes razón en parte, Danntara, pero también hay que tener en cuenta que la primera intención del cine no es ni debe ser la didáctica sino el construir una narración que atrape al espectador, para eso el autor es libre de recurrir a teorías científicas y ser o no riguroso en su tratamiento. Cuando explico que tal o cual película no son correctas en la forma en la que tratan tal o cual tema científico no quiero decir que por eso sean o no mejores ni peores películas.

De todas formas, con el DVD se está haciendo mucho en ese terreno, un buen DVD puede ofrecer en sus extras información sobre los fenómenos o las teorías de las que habla la película. Un saludo.

Javier Chacón dijo...

Bueno, en realidad es casi lo contrario: "en primer lugar porque identificar la causa de un problema no equivale ni mucho menos a resolverlo."

Precisamente, el psicoanálisis se caracterizó siempre por ser una "terapia" permanente. Es decir, que se alargaba inútilmente en el tiempo, de por vida, aunque de primeras sea muy "nada, en cuanto sepamos por qué se cura". La cosa es que generalmente, al final, los pacientes siempre pasaban años y años de consultas. Y eso es lo más criticado del psicoanálisis además de sus teorías infalsables. No puede ser terapia si el paciente depende siempre de ella y si nunca puede continuar su vida sin ella.